Aug 17, 2011 - Uncategorized    3 Comments

¿Futuro prometedor?

¿Qué ocurre cuando creemos que el futuro de nuestros sueños se esfuma? ¿Qué ocurre cuando un sector creciente de la sociedad simplemente no ve y no espera ver la luz al final del túnel?

La respuesta es precisamente lo que estamos viendo en las revueltas no sólo en Gran Bretaña, sino lo que ya vimos en el mundo árabe. Más allá, la descomposición social de México y de otros tantos países, tiene su razón de ser, en parte, en que las expectativas, especialmente de los jóvenes parecen ser cada vez más negras.

Vimos con horror como un noruego (¿loco, desquiciado?) mató a decenas de sus compatriotas en una barbarie que ha dejado al mundo atónito… ¿su motivo aparente? El odio a los migrantes.

Hace unos diez años tuve la oportunidad de trabajar en una campaña para promover el empleo juvenil, y el Dr. Ismail Serageldin, miembro del consejo y entonces vicepresidente del Banco Mundial decía algo así: “¿Qué acciones deberá tomar un joven para cuidar y construir su comunidad, para edificar a su país, si no percibe que el Estado le ofrece un futuro prometedor?”

Dicha preocupación es más vigente que nunca… tiene dos caras. Por un lado están efectivamente las oportunidades, los derechos, las libertades, la suma de los beneficios que el Estado brinda a su gente.

Y por otro están las responsabilidades, las obligaciones y el compromiso de cada ciudadano para mejorarse, primero a sí mismo, y luego a la sociedad en la que vive.

En una entrevista de televisión, uno de los manifestantes ingleses se quejaba porque los inmigrantes de países vecinos les están “arrebatando” sus trabajos. Es entendible el enojo, porque antes, con sólo estirar la mano se podía conseguir trabajo en la comunidad; hoy es necesario ir mucho más lejos.

¿La respuesta lógica a la frustración es destruir el trabajo de terceros, el esfuerzo de años o décadas de otras personas? ¿Qué hay en realidad detrás de esta manifestación? ¿Oportunismo, un ejercicio lúdico, o más grave, que un cierto sector de la sociedad simplemente renunció a la economía, al orden social como lo conocemos? ¿Se trata de destruir para luego construir, o simplemente destruir sin una propuesta alternativa?

De acuerdo a una estadística presentada por la misma televisora, el nivel de lectura de los manifestantes es de 11 años de edad. Con dicho nivel están descalificados para el 98% de los trabajos disponibles.

¿Y de quién es responsabilidad que una persona tenga o no un cierto nivel educativo? ¿Es culpa del Estado, de la economía mundial, de los padres, de la sociedad civil, de los empresarios? ¿Quién debe hacerse responsable?

Hoy por ejemplo el trabajo “tradicional” es más escaso, en efecto, en muchos lugares del mundo es más difícil conseguir un empleo. No así hace unos veinte años. En los ochenta, por ejemplo, un título universitario era garantía de trabajo… hoy es tan sólo un requisito.

El punto es que el mundo ha cambiado y sigue cambiando tan vertiginosamente que en los próximos 10, 20 y 50 años los trabajos “tradicionales” irán desapareciendo. La ola del cambio apenas comienza.

Tendremos que hacer algo para entrarle a una economía totalmente distinta. Y creo que ahí está el gran problema para quien no se siente (o no está) preparado. Percibe que la ola es tan grande, tan monstruoso el cambio, que ni siquiera se tomará la molestia de hacer algo para adecuarse, para reconfigurar su perfil, sus habilidades.

¿Qué recurso le queda? Quemarlo todo. Incendiar el país. ¿Qué esperanza tiene un adolescente, un joven de una zona rural empobrecida ante la ola del cambio? Es de entenderse que, cuando a este niño se le presenta una “oportunidad”, una salida “fácil”, del crimen, por ejemplo, la tomará.

¿Cómo recobrar la esperanza, cómo puede ese niño o joven ver luz al final del camino? ¿Un estado socialista o comunista? ¿Fuertes inversiones privadas? Me decía un maestro: “(Los alumnos) están apáticos. No le ven sentido a la educación.” La tarea es titánica.

No hay vuelta atrás y no hay atajos. La educación es la única apuesta viable, pero que tampoco verá frutos al corto plazo. Esta vez, la educación debe enfocarse en brindar certificaciones y herramientas relevantes, aplicables de inmediato, acordes a la nueva economía, tomando en cuenta siempre el desarrollo humano.

Para decirlo más claro: quien no aprenda a trabajar en el nuevo mundo de la información, de la tecnología, o quien no se especialice en algo, no encontrará trabajo.

¿Cómo iniciar? Dándonos cuenta que es responsabilidad de todos y de cada uno tomar acción para educarse y brindar educación, para prepararse y ayudar a otros a que se preparen.

Maestros, servidores públicos, empresarios, líderes de la sociedad civil: la campana ya sonó. Hay que redoblar los esfuerzos para educar, para preparar, para brindar más espacios y herramientas de crecimiento, de preparación, de capacitación.

Y al mismo tiempo es darse cuenta que es responsabilidad de cada uno darnos cuenta que el trabajo, como lo conocemos ha cambiado; hay que estar preparados para esta nueva economía.

Como ciudadanos hay que seguir exigiendo justicia, transparencia, democracia, pero sobre todo hay que hacernos cargo de nuestra educación, y hay que ayudar a otros menos afortunados a que se preparen y que sigan creciendo.

Hay que ver el ejemplo de otros países, para entender qué programas funcionan. Hay que escuchar a los especialistas, a los expertos en educación, en empleo, en capacitación para acelerar el paso.

No es una ola que amenaza el futuro; es una oportunidad para cambiarnos a nosotros mismos. Hay que buscar nuevos caminos, crear nuevas oportunidades, todavía falta mucho, mucho por crear, por innovar, por hacer.

En efecto, es mucho más fácil destruir que crear, con mayor razón, el futuro prometedor hay que crearlo nosotros mismos.

  • laura

    es preocupante de verdad porque yo tengo hijos adolescentes de 14 y 16 y en general entre ellos mismos (a pesar de cursar estudios en colegio privado con algo de apoyo moral y social) se la pasan haciendo comentarios tales como  tener dinero como los narcos, ser famoso por ser hampon, reniegan de los aplicados de su clase o nerdos. etc etc etc

  • Adrián Armas

    Creo que justamente has dado en el blanco, tendemos a responsabilizar a quien ni siquiera nos conoce (los gobernantes, los macro empresarios, la sociedad, etc.) de nuestra situación actual, sin embargo, no nos damos cuenta que cada uno debe ver por sí mismo en cuestión de crecimiento. Todos los días vemos a personas preparadas (buenas escuelas, buenos estudios, círculos sociales influyentes) que fracasan en la búsqueda del éxito, sin embargo también todos los días conocemos a gigantes (gente con estudios modestos y a veces sin ellos, de sectores populares) que han apostado por su futuro y han trabajado arduamente día a día para alcanzar su meta.

    Entonces ¿De quién es la responsabilidad del futuro?, ¿de nuestros gobernantes y la sociedad en general? o ¿de nosotros mismos?

    Visualicemos como será nuestro futuro personal, tracemos el camino que nos llevará hasta él y trabajemos todos los días hasta lograrlo.

    ¡Sí existe un FUTURO PROMETEDOR!

    Un abrazo Víctor

  • Imelda

    Hola Victor,
    Como siempre, tus articulos ofrecen un punto de vista refrescante y acertado. Que Dios te bendiga.
    Imelda