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Valeria Peña Hernández
El año pasado tuve la fortuna de conocer a la mamá de Valeria, la Sra. Swany Hernández, que representa al México trabajador, que se enfrenta a los retos con la frente en alto.
Es mujer emprendedora, dueña de una lavandería en Colima, Col. y orgullosa mamá de tres hijos, entre ellos, Valeria, de 9 años. Ella nos comparte la historia de Valeria:
Mi nombre es Valeria Guadalupe Peña Hernández, tengo 9 años y actualmente vivo en un estado muy bonito de la República Mexicana, llamado Colima.
Desde mi nacimiento el 1 de noviembre del 2001, me enfermé por algunas ‘reacciones alérgicas’, eso fue lo que los médicos le dijeron a mi mamá. He luchado por mantenerme fuerte y sana a pesar de las enfermedades que he tenido desde pequeña: al menos dos veces sufrí de neumonía y he estado a punto de tener un paro cardíaco.
Con el paso del tiempo y debido a mi desarrollo, fui diagnosticada con síndrome cardio-facio-cutáneo, un síndrome genético caracterizado por defectos cardiacos, anomalías ectodérmicas, retraso en el desarrollo y dismorfias faciales.
Mi mamá ha tratado de integrarme en una escuela regular y mantenerme en terapias constantemente, pero aún así la situación en mi casa es muy complicada. Mi mamá es madre soltera y somos tres niños en la familia (yo soy la más pequeña) y a veces con tantos gastos de médicos y terapias nuestra situación económica se torna más vulnerable.
Mis ganas de vivir y la fortaleza de mi mamá por sacarme siempre adelante es lo que nos mantiene en constante búsqueda para crecer y convertirme en una niña más independiente.
En el mundo, los niños con éste síndrome logran decir cuatro palabras en promedio. Gracias a las terapias que he recibido desde pequeña, actualmente he logrado pronunciar ¡más de veinte palabras, y hasta en inglés!
Mi mamá ha logrado integrarme a una escuela regular en tercero de primaria, donde puedo convivir con más niños y aprender de ellos. Mi lenguaje ha mejorado mucho, ya reconozco algunas palabras, vocales y consonantes, hasta puedo leerlas e identificarlas. Ya puedo contar del uno al once y he desarrollado habilidades creativas.
Deseo con mi corazón seguir desarrollando todas mis fortalezas a pesar del síndrome que padezco. Mi madre trabaja arduamente para darnos lo mejor a mí y a mis hermanos.
Valeria ha recibido un apoyo invaluable del Centro Albatros, asociación sin fines de lucro dedicada a educar niños y niñas que presentan padecimientos como parálisis cerebral, síndrome cardio-facio-cutáneo, autismo, síndrome de Down, entre otros.
Reconozco la labor del Centro Albatros, así como la fortaleza y el empuje de personas como la Sra. Swany Hernández, un verdadero ejemplo de carácter y determinación, una inspiración para no darse por vencido sin importar las circunstancias.
Esta es una oportunidad, de muchas que tenemos, para ayudarnos a construir un mundo más solidario, donde nos apoyemos a sacarle el mayor provecho a esta maravillosa experiencia que es la vida… para que nadie se quede atrás.
Enviado 12 de octubre, 2011 como parte de la columna titulada Para que nadie se quede atrás
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